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20 diciembre 2012

Navidad en la sopa

Si es que son cansinos... Desde que llegué parece que es navidad, pero no por los adornos callejeros típicos para crear ambiente navideño. Aquí la gente lleva disfrazada de Papa Noel desde mediados de noviembre, oigo villancicos a pie de playa desde entonces, hay coros por las calles con sus componentes luciendo cuernos de reno de fieltro, hasta los coches llevan cuernos de reno, uno a cada lado del techo. Me imagino que todo este desvarío será para compensar la inexistente atmósfera navideña que aporta el frío, imprescindible para que uno sienta de verdad que está en esta época del año. Y aún así, yo no me creo aún que el lunes sea nochebuena, se me hace muy extraño.


Coristas ataviadas con cuernos de reno, como no

Sandía veraniega australiana con forma de... gorro!

Picnic navideño en los jardines botánicos de Brisbane

Escultura de arena, tema: Santa Claus

 El colmo de los colmos, en Brisbane la cabalgata de reyes es... todos los días. Aquí la emoción se convierte en rutina. Todas las tardes al caer la luz, durante los diez días previos a la navidad, organizan cabalgatas con camellos, burro, y resto de personajes imprescindibles en un belén.

Esperando para desfilar en la cabalgata diaria

Autobús en Sydney, lo más de lo más de hortera navideño 

Lo mejor de este autobús estaba dentro. Aparte de ocho mil espumillones y demás adornos, había un árbol de navidad a tamaño natural!! Lástima que no me dió tiempo a hacerle una foto.



Se me olvidaba un detalle  positivo. Ni los ayuntamientos ni los comercios se gastan un dólar en luces, los adornos callejeros se reducen a árboles, guirnaldas, bolas y demás aderezos.  

27 noviembre 2012

Melbourne se prepara para la navidad

Ayuntamiento de Melbourne

A pesar de ser la segunda ciudad más grande de Australia, con más de 4 millones de habitantes, Melbourne es una ciudad tranquila. Solo en el distrito del centro, que es el área comercial y administrativa, se elevan rascacielos. El resto de la ciudad, que se extiende muchos kilómetros a ambos lados del río Yarra, está formado por casas de una o dos plantas, muchas hechas de madera, y con jardines delantero y trasero.
Melbourne huele a flores, suena a pájaros tropicales (está llena de loros) y sabe a comida oriental, ya que un alto porcentaje de la población son immigrantes que provienen de distintos países asiáticos. Otra curiosidad de Melbourne: su clima. Tiene cuatro estaciones, pero todas pueden ocurrir el mismo día. Como hoy, que me he despertado con una tormenta apocalíptica (hasta el suelo de la casa temblaba con los truenos), y al mediodía  lucía un sol achicharrante. 
Estos días Melbourne se prepara para las vacaciones de verano, o sea, en estas latitudes, la navidad. De hecho, el ayuntamiento ya lo tienen envuelto para regalo.